jueves, 28 de abril de 2016

Reseña de «Kingsman»

Kingsman: The Secret Service es una película estrenada en el año 2015 dirigida por Matthew Vaugh y basada en los cómics The Secret Service, creados por Dave Gibbons y Mark Millar. El largometraje está protagonizado por el joven actor Taron Egerton y  Colin Firth.

 La trama trata de un muchacho adolescente, Gary Unwin o Eggsy, perteneciente a uno de los barrios marginados londinenses donde sufre varias complicaciones desde la muerte de su padre. Después de varios conflictos con su padrastro y sus secuaces, Eggsy descubrirá una agencia secreta llamada Kingsman gracias a Harry Hart, un antiguo compañero de su padre. Gracias a él, nuestro protagonista será presentado como uno de los candidatos a ocupar el puesto de espía libre. A su vez, Richmond Valentine tramará una de las suyas para hacerse con el poder del planeta.

Los personajes se presentan de una forma cómica parodiando las antiguas y famosas películas de espías. Además, a lo largo del largometraje se desarrollan de una forma que acabará por soltar alguna carcajada entre los espectadores. También hay que destacar la buena actuación de todos ellos. Eggsy es un muchacho problemático que, a pesar de esforzarse para ser algo en la vida, siempre ha acabado en el mismo lugar: al lado de su madre y su padrastro, un matón con el que tendrá que lidiar. Este es un personaje  que llevará la trama de una forma refrescante dirigido, sobre todo, para el público joven. Harry es el personaje tópico de las películas de espías, aunque sigue sin dejar de llevar ese toque humorístico que acompaña todo el largometraje.
Los antagonistas son muy característicos en esta película. El villano principal, Richmond Valentine interpretado por Samuel L. Jackson, junto a su secuaz Gazelle nos brindarán las escenas más escalofriantes de la película. Sin embargo, los guionistas de Kingsman también han decidido brindar ese toque de humos a los antagonistas para que la película no deje de ser la comedia que se espera.

La historia de la película, a pesar de su toque humorístico parodiando los tópicos de las películas de espías, no deja de ser interesante para los espectadores y una película llena de acción. Los efectos especiales no dejan de ser un tanto pobres, pero el equipo técnico supo llevar el bajo presupuesto hasta una diversión para el público juvenil. La trama no deja de ser sencilla, aunque atrapa por su simpleza y por su comedia.



En definitiva, Kingsman: Servicio secreto no deja de ser una película de espías, pero con una forma muy curiosa de llamar la atención del espectador: el humor que parodia los tópicos. Un largometraje que es muy recomendable sobre todo para el público más juvenil con vagos efectos especiales pero con una trama que enganchará al espectador hasta el último minuto.

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